Como Gobierno de Chile continuamos trabajando día a día para generar
avances con impactos positivos para todas las personas. Recientemente, con la
publicación de la nueva Ley de Fraccionamiento Pesquero, hemos dado un paso
fundamental para cumplir con un compromiso histórico con la pesca artesanal.
En el corazón de esta ley se encuentra la redistribución de las cuotas de
pesca para 23 pesquerías de importancia comercial, lo que permitirá un
desarrollo más justo y equilibrado de la actividad. Gracias a esta medida, se
estima que cerca de 160 millones de dólares se redistribuirán anualmente desde
el sector industrial al sector artesanal, revitalizando su economía y abriendo
nuevas oportunidades para los territorios costeros.
Esto marca un quiebre con el pasado, dejando atrás una legislación pesquera
cuestionada por corrupción y avanzando hacia un modelo más participativo.
Además, fomenta el desarrollo de las caletas y plantas de proceso Pymes a lo
largo del país, acercando los productos del mar a toda la población.
Este avance no es solo técnico ni presupuestario, con esta ley nos
encaminamos hacia una política pesquera más digna, transparente y comprometida
con las personas. Es una señal clara de que el país puede tener políticas
públicas construidas desde la justicia, la equidad y la voz de quienes por años
se sintieron excluidos.
Con la Ley de Fraccionamiento Pesquero expresamos de manera concreta
nuestra convicción de seguir consiguiendo logros con el pueblo y para el
pueblo, profundizando una agenda transformadora que repara, redistribuye y
devuelve dignidad a nuestros territorios.
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