La diabetes es una enfermedad crónica que ocurre
cuando el cuerpo no produce suficiente insulina o no la utiliza de forma
efectiva. Existen dos tipos principales: la tipo 1 y la tipo 2, siendo esta
última la más prevalente en Chile.
En las últimas décadas, su aumento ha sido
significativo, principalmente asociado a factores de riesgo como la obesidad,
el sedentarismo y una dieta rica en azúcares y grasas. La diabetes afecta al
12,3% de los adultos y a más del 30% de los mayores de 65 años, es decir, a más
de 1,8 millones de personas en nuestro país.
Lo que muchos no saben es que la salud oral está
estrechamente ligada a esta condición, las personas con diabetes sufren
manifestaciones orales como sequedad bucal, mayor riesgo de caries, susceptibilidad
a infecciones bacterianas y por hongos y lenta cicatrización de heridas.
La relación más preocupante y llamativa se da con
la Periodontitis, que es una enfermedad inflamatoria crónica que daña los
tejidos que sostienen a los dientes, hace que se vayan soltando y puede llevar
a su pérdida. En Chile, su prevalencia supera el 90% en adultos, lo que la
convierte en un verdadero problema de salud pública.
Existe una relación bidireccional entre ambas
enfermedades: la diabetes mal controlada favorece la progresión de la
periodontitis, y esta última, al generar inflamación crónica, aumenta la
resistencia a la insulina, dificultando el control glicémico de la diabetes.
Este círculo vicioso agrava el pronóstico de ambos cuadros, de hecho, tratar la
periodontitis tiende a mejorar en cierta medida los niveles de glucosa en
sangre.
A pesar de la contundente asociación, muchos
pacientes y profesionales de salud desconocen esta relación crítica.
Hay que considerar la importancia de las graves
complicaciones que la diabetes puede producir si no se controla adecuadamente,
tales como problemas cardíacos, daño a los nervios, problemas de visión, daño
renal, pie diabético y amputaciones, es importante un manejo integral
(incluyendo el odontológico) de la enfermedad.
Una medida concreta de salud pública sería que se incorporaran
prestaciones odontológicas específicas en el GES de Diabetes Mellitus, y así
estos pacientes pudieran recibir atenciones dentales garantizadas dentro de su
condición de salud.
Como recomendaciones de cuidado en el paciente
diabético podemos mencionar un buen control médico de la enfermedad, seguir la
terapia farmacológica y dieta indicada, hacer ejercicio, mantener una higiene
oral rigurosa, visitas regulares al dentista, estar atentos a cualquier cambio
en la boca, como sangrados, úlceras o molestias en las encías o demás tejidos
blandos y ante cualquier anormalidad visitar al odontólogo, solo así podremos
reducir el impacto de estas enfermedades que, lejos de estar aisladas, están profundamente
conectadas.
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