Karina Sandoval Palacios Directora carreras Área Educación IP-CFT

                                                          Santo Tomás Osorno


Como docente educadora diferencial, me embarco en la misión de abrir las puertas de la educación a todos los estudiantes, donde la accesibilidad universal sea la piedra angular del aprendizaje equitativo. Este enfoque va más allá del cumplimiento de regulaciones; implica adoptar una mentalidad inclusiva que celebre la diversidad en todas sus formas.

En el ámbito digital, la tecnología se presenta como un aliado para impulsar la accesibilidad, pues la creación de recursos educativos en este formato otorga la capacidad de personalizar experiencias de aprendizaje según las necesidades individuales de cada estudiante, esto comprende desde textos accesibles hasta herramientas de lectura en voz alta, y es que la tecnología posibilita la enseñanza inclusiva permitiendo que cada estudiante acceda al conocimiento de manera significativa.

Quiero reconocer que la diversidad en el aula no sólo abarca discapacidades visibles, sino también diferencias en estilos de aprendizaje y necesidades emocionales. Precisamente, para construir puentes hacia la inclusión como educadores, debemos comprender la particularidad y adaptar nuestras estrategias para garantizar que todos y todas tengan acceso a la información, la clave está en flexibilizar la enseñanza de tal manera que sea un puente hacia la inclusión, permitiendo que se active permanentemente el proceso de aprendizaje en cada niño, niña y joven.

Es así como la sensibilización y la formación son elementos fundamentales para construir una cultura escolar basada en la accesibilidad universal, por lo que debemos invertir tiempo en desarrollar la empatía entre pares, fomentar la comprensión y el respeto hacia las diferencias, ya que la educación inclusiva no sólo se trata de lo que sucede dentro del aula, sino de forjar una sociedad que abraza la diversidad en todos sus aspectos.

Al mirar hacia el futuro, es trascendental que los educadores seamos agentes de cambio, abogando por políticas y prácticas que promuevan la accesibilidad universal, es por ello que resulta fundamental participar en la creación de entornos educativos que reflejen la realidad plural de nuestra sociedad, donde cada voz sea escuchada y cada mente tenga la oportunidad de brillar.

Por último, la accesibilidad universal en la educación no es sólo una responsabilidad ética, sino también una inversión en el desarrollo integral de cada estudiante para construir en conjunto una educación inclusiva, donde la diversidad sea celebrada y cada estudiante encuentre un espacio donde su potencial florezca, y que nosotros como educadores juguemos un rol de arquitectos para un futuro más inclusivo y equitativo para todos.